1. La radiación solar penetra en la atmósfera terrestre.
2. La Tierra absorbe la radiación solar, emitiendo posteriormente energía al espacio.
3. Algunos gases como el CO2 impiden que esta energía escape, lo que aumenta la temperatura de la superficie terrestre: es el efecto invernadero.
En el calentamiento global del planeta influye la composición de la atmósfera, la radiación solar incidente y la radiación reflejada por la Tierra al calentarse. Esta radiación reflejada es a su vez atrapada y “rebotada” de nuevo hacia la Tierra por las moléculas de determinados gases existentes en la atmósfera (principalmente CO2 y CH4).
Cuando artificialmente se aumenta la concentración de dichos gases en la atmósfera, se rompe el equilibrio natural y se “rebota” hacia la Tierra una cantidad mayor de radiación, lo cual produce un aumento artificial de la temperatura que lleva aparejados fenómenos tales como la desertización, disminución de las masas de hielo polares o inundaciones.
Por tanto, la atmósfera de la Tierra actúa como el vidrio de un invernadero: permite el paso de la luz solar pero no deja escapar el calor atrapado cerca de la superficie. Este fenómeno produce un calentamiento que se conoce como efecto invernadero.
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