Casi la mitad de la energía

Casi la mitad de la energía que gastan las familias españolas es para calentar sus viviendas. Naturalmente, esto varía mucho de unas zonas geográficas a otras. De hecho, en algunos lugares de España no se requiere apenas calefacción a lo largo del año. Aproximadamente un 9% de las viviendas españolas no tienen ningún sistema de calefacción.

De esta forma, la zona climática, el régimen de uso de la vivienda, el coste de los diferentes sistemas y equipamientos, etc., condicionan nuestra elección, pero ¿es ésta siempre acertada?

Los distintos sistemas y equipos

La mayoría de los hogares españoles tienen calefacción por elementos independientes; es decir, con estufas, radiadores y convectores eléctricos, bombas de calor y otros equipos sin conexión alguna entre ellos. Asimismo, más de la cuarta parte de las viviendas tienen una instalación individual, independiente de la existente en el resto de viviendas. Solamente un 10% tienen una instalación centralizada, mediante la cual se da servicio a un conjunto de hogares, por lo general de un mismo bloque o comunidad.

Los sistemas más habituales de calefacción centralizada constan de los siguientes elementos:

Generador de calor: generalmente una caldera, en la cual el agua se calienta hasta una temperatura próxima a los 90 ºC.

Sistema de regulación y control: sirve para adecuar la respuesta del sistema a las necesidades de calefacción, procurando que se alcancen, pero no se sobrepasen, las temperaturas de confort preestablecidas.

Sistema de distribución y emisión del calor: suele estar compuesto por un conjunto de tuberías, bombas y radiadores por cuyo interior circula el agua que distribuye el calor.

Sistema de distribución y emisión del calor
Sistema de regulación y control
Generador de calor

La calefacción central colectiva, con medición y regulación individualizadas para cada una de las viviendas, es, desde el punto de vista energético y económico, un sistema mucho más eficiente que los sistemas individuales.

La calefacción central colectiva está perdiendo presencia a favor de los sistemas centralizados individuales. Sin embargo, la calefacción central presenta ventajas importantes: el rendimiento de las calderas grandes es mayor que el de las pequeñas calderas murales y, por tanto, el consumo de energía es inferior, se puede acceder a tarifas más económicas para los combustibles y el coste de la instalación colectiva es
Inferior a la suma de los costes de las instalaciones individuales. Además, los sistemas de regulación y control permiten tener unas prestaciones adaptadas a cada vivienda.

El coche es el medio de transporte

El coche es el medio de transporte que más utilizamos para desplazarnos y representa un 12% de la energía consumida en España y aproximadamente un 40% de todo el consumo en energía del transporte por carretera. El gasto anual medio familiar de combustible para el coche es de 1.200 euros.

Existe un fuerte desequilibrio en la participación de los diferentes modos de transporte en la movilidad total y en el consumo de energía del sector del transporte, con un dominio absoluto del transporte por carretera, y dentro del mismo un protagonismo cada vez mayor del vehículo privado.

Consumos energéticos por medio de transporte.

Carretera 90,6% Ferrocarril 4,8% Aéreo 4,3% Marítimo 0,3%

El consumo energético total del sector transporte ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, con una participación cada vez mayor del transporte por carretera.

Consumo comparado de los diferentes medios de transporte

En cuanto a consumos específicos, expresados en unidades de energía por viajero-kilómetro, hay que resaltar las grandes diferencias que existen entre un medio de transporte y otro.

En viajes interurbanos, el coche consume, por viajero-kilómetro casi 4 veces más que el autocar.

Estas diferencias se ven acentuadas en medio urbano, donde el transporte público es aún más eficiente que el vehículo turismo – además de ser, en muchos casos, más rápido y más barato.

¡El coche privado representa el 15% de toda la energía final consumida en España! Y aproximadamente la mitad de la energía que consumen las familias españolas. ¡Piénselo antes de coger su coche para desplazarse en la ciudad!

Su ámbito de aplicación es europeo

Su ámbito de aplicación es europeo y constituye una herramienta informativa al servicio de los compradores de aparatos consumidores de electricidad. Tiene que estar obligatoriamente en cada electrodoméstico puesto a la venta.

Los tipos de electrodomésticos que tienen establecido el etiquetado energético son:

-Frigoríficos y congeladores
-Lavadoras
-Lavavajillas
-Secadoras
-Lavadoras-secadoras
-Fuentes de luz domésticas
-Horno eléctrico
-Aire acondicionado

La etiqueta energética permite al consumidor conocer de forma rápida la eficiencia energética de un electrodoméstico.

Las etiquetas tienen una parte común, que hace referencia a la marca, denominación del aparato y clase de eficiencia energética; y otra parte, que varía de unos electrodomésticos a otros, y que hace referencia a otras características, según su funcionalidad: por ejemplo, la capacidad de congelación para frigoríficos o el consumo de agua para lavadoras.

Existen 7 clases de eficiencia, identificadas por un código de colores y letras que van desde el color verde y la letra A para los equipos más eficientes, hasta el color rojo y la letra G para los equipos menos eficientes.

Según la legislación vigente es obligatorio para el vendedor exhibir la etiqueta de cada modelo de electrodoméstico, así como es obligatorio para el fabricante facilitar al vendedor los valores que evalúan un modelo de electrodoméstico con etiqueta energética.

Es muy importante saber que el consumo de energía, para prestaciones similares, puede llegar a ser casi tres veces mayor en los electrodomésticos de la clase G, que en los de clase A. Si a eso unimos el hecho de que la mayor parte de los equipos (a excepción de las fuentes de luz) tiene una vida media que supera los diez años, nos encontramos con que el ahorro en la factura eléctrica de los más eficientes (clase A), con respecto a los menos eficientes (clase G), puede superar, dependiendo del tamaño del aparato, los 800 euros a lo largo de su vida útil.

El aire acondicionado

El aire acondicionado es uno de los equipamientos que más rápidamente está creciendo en el sector doméstico.

Al contrario que en el caso de la calefacción, son muy pocas las viviendas que se construyen con instalaciones centralizadas de aire acondicionado, aun en zonas climáticas muy calurosas. Ello provoca que la mayoría de las instalaciones se compongan de elementos independientes, siendo muy poco habituales las instalaciones centralizadas individuales o colectivas, que son mucho más eficientes y evitan el problema de tener que colocar los aparatos en las fachadas de los edificios.

En numerosas zonas de Andalucía y Cataluña la punta de demanda eléctrica se ha desplazado del invierno al verano debido a la utilización del aire acondicionado.

Etiqueta energética del aire acondicionado

Tipos de aparatos de aire acondicionado

Sistemas compactos y sistemas partidos

Los sistemas compactos tienen el evaporador y el condensador dentro de una misma carcasa.

Los más habituales son los de tipo ventana.

En los sistemas partidos existe una unidad exterior (condensador) y otra interior (evaporador), conectadas por conducciones frigoríficas para que pueda circular el refrigerante.

A igualdad de potencia, la unidad evaporadora y la condensadora son mayores en los sistemas partidos, lo que les permite alcanzar mayores rendimientos que los equipos de ventana.

Hay también una categoría de equipos, conocida popularmente como “pingüinos”, que son del tipo transportable. Hay dos versiones: una que expulsa el aire al exterior a través de un tubo; y otra que tiene una especie de “maleta”, que no es otra cosa que el condensador, que hay que situar en el exterior de la zona a climatizar. Son menos eficientes que los equipos de pared.

Sistemas reversibles y no reversibles

Si un equipo sólo es capaz de suministrar frío o, por el contrario, únicamente da servicio de calefacción, se dice que no es reversible. Cuando está diseñado para poder invertir el ciclo del refrigerante y suministrar frío o calor, según convenga, se dice que es reversible. Los equipos de Bomba de Calor son aparatos reversibles que pueden dar frío o calor según se requiera.

En ocasiones, basta mantener el aparato en la posición de ventilación, intercambiando el aire de dentro de la casa con el de fuera, siempre que el del exterior esté más fresco, con ello conseguiremos ahorros importantes de energía.

Sistemas Evaporativos

Aunque en sentido estricto no son aparatos de aire acondicionado, sirven para refrescar el ambiente de un local unos pocos grados, lo cual en muchos casos puede ser suficiente. Su principio de funcionamiento se basa en hacer pasar una corriente de aire por una bandeja llena de agua que, al evaporarse, humedece la atmósfera y la enfría. Son especialmente adecuados para zonas secas del interior peninsular. El consumo de estos equipos es muy bajo.

Ventiladores

Un simple ventilador puede ser suficiente en muchos casos para mantener un aceptable confort: el movimiento de aire produce una sensación de descenso de la temperatura entre 3 y 5 ºC, y su consumo de electricidad es muy bajo.

Hay que tener en cuenta que, para el mismo nivel de prestaciones, hay aparatos que consumen hasta un 60% más de electricidad que otros.

La temperatura de confort en verano: La adaptación del cuerpo a las condiciones climáticas del verano y el hecho de llevar menos ropa y más ligera, hacen que una temperatura de 24 ºC, en esta época, sea más que suficiente para sentirse cómodo en el interior de una vivienda. En cualquier caso, una diferencia de temperatura con el exterior superior a 12 ºC no es saludable.